UN RESPIRO PARA EL ALMA.
El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos. Lucas 4:18.
I.- Decida amarse.
a. Somos valiosos para Dios, acaso no fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios.
§ S. Mateo 19:4 Dios lo hizo a usted. Y todo lo que Dios hizo es bueno.
§ S. Mateo 16:26 para Jesús tienes más valor que el mundo.
§ Fil 2:5-8 dejo el cielo por usted. § S. Juan 3:16, Cristo murió por usted.
b. No importa lo que otros piensen, sin dejar de analizar siempre las críticas y saber cuando son constructivas estas no deben influir en nosotros para mal.
c. No podemos permitir que otras personas decidan nuestro estado de ánimo. Debemos aprender que el amarnos nada tiene que ver con lo que otras personas piensan de mí. Sino con lo que Dios dice de mí. (Jeremías. 1:5)
d. No podemos permitir que las lesiones del pasado nos marquen. (Génesis 39:9. Historia de José) podemos lamentarnos de nuestra situación o podemos levantarnos, José se levanto y no encuentro blasfemia de él contra Dios él pudo haber tomado una actitud de desagravio hacia los demás, pero más bien José se dedico a ayudar a los demás y no permitió que la adversidad marcara su vida.
e. Jesucristo dijo ama como a ti mismo, el da por sentado que nos amamos, no dice que nos amemos.
II.- Decida perdonarse y perdonar.
a. No podemos amar a menos que perdonemos.
b. A menudo una mujer que ha sido agredida física y emocionalmente por su pareja no puede perdonarse y siente ira en contra de sí misma por todo lo que soporto o permitió contra ella, la primera persona a quien debe perdonar es a ella misma.
c. No podemos darle el control a nuestro ofensor. "Debemos liberarnos del dominio que la persona que nos ha herido ejerce todavía sobre nosotros mediante nuestro odio. Perdonar libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso.
d. "Todo insulto recibido puede convertirse en una nueva oportunidad de crecimiento, porque al perdonar somos canales de su misericordia. Pero además, como dice el "Padre Nuestro", la oración que el mismo Cristo nos enseñó, cuando perdonamos también nosotros somos perdonados por Dios. Si rabiamos por una ofensa, si planeamos vengarnos por un insulto, si el odio se aloja en nuestra alma, el adversario (Satanás), habrá ganado la batalla arrastrándonos al mal mayor."
e. Disfruta el gozo de una amistad que ha sido reparada. Entérate de que al conceder tu perdón a alguien, una de las consecuencias es reconciliarse con la persona cuya amistad se había acabado. Otra es que desde aquel momento que das tu perdón recibes de Dios perdón total.
f. Ha leído usted lo que hizo Cristo en la cruz. Lucas 23:34
III.- Decida no vengarse. (Romanos 12:19; Hebreos 10:30)
a. Admite que te han herido profundamente. Hay quienes fingen que la maldad de los demás no les hace daño y dejan la impresión que pronto la olvidan, Pero la realidad es otra y llegan a enfermarse por lo que sienten. Hay otros, sobre todo los hombres, que creen que sus sentimientos son de acero y nadie los hiere. Pero eso no es verdad. La honestidad debe prevalecer aquí" y reconocer que has sido herido y que las cosas no van bien.
b. Decide no vengarte. Al aprender que, según las Escrituras, la venganza es algo que hace Dios, estaremos llevando nuestra vida a un rumbo diferente. Esto ya es un buen inicio, pues no se puede continuar pensando de la misma manera de siempre y al mismo tiempo esperar resultados distintos. Al tomar esta decisión tan importante, estamos a medio camino del perdón. Dejaremos que Dios sea el Juez y que se encargue del "malvado". Nosotros continuaremos con nuestra vida.
d. Bendice al malvado y no lo maldigas. Romanos 12:14. La única manera de lograrse esto es a través de la ayuda directa de Dios- No es posible que hagamos bien o que deseemos algo bueno a un malvado sin el poder del Espíritu Santo. Sólo con el amor de Dios se puede amar a los enemigos. Podemos, con el amor de Dios amar hasta a los que nos hacen mal. Esto se logra pidiendo a Dios.
IV.- Decida buscar la fuente del perdón y del amor. (1 Juan.4:7-8)
a. El amor de Dios nos constriñe. 2 Corintios 5:14-17. Solamente por medio del amor de Dios podemos amar, no tenemos porque cargar con cargas pesadas que están destruyendo nuestra vida. El hombre por sí mismo no puede amar y no puede perdonar. Génesis. 6:5
b. Debemos buscar la fuente Por varias razones
1. Hemos decidido amarnos
2. Hemos decidido perdonarnos.
3. Hemos decidido perdonar.
4. Hemos decidido ser libres.
c. Y manifiestas son los frutos de los hijos de Dios (Gálatas 5:22)
d. El amor que vale comienza con un nacer de nuevo. La sanidad interior comienza cuando Cristo nos perdona, cuando el amor de Dios fluye en nuestros corazones entonces comienza la sanidad interior, pero ¿Cómo así?, Porque yo no puedo amar, porque no puedo perdonar a pesar de ser un hijo de Dios. Algunos solo hemos nacido del agua y no del Espíritu porque no hemos experimentado ni el amor, ni el perdón de Dios. Porque si así fuera habríamos experimentado el poder de Dios manifiesto en nuestras vidas a través del amor y del perdón.
Si hemos nacido de nuevo debemos vivir como Cristo vivió, si queremos empezar a buscar la sanidad interior debemos buscar una relación intima con Cristo. Mientras sean manifiestas las obras de la carne, significa que no hemos experimentado el poder transformador de Dios.
e. Dios es la fuente del amor y el perdón
§ Es imposible amar o perdonar si Dios no gobierna nuestra vida. Hoy decide que El sea el jefe y tome el control de ti.
Conclusión:
Para comenzar a buscar la sanidad interior se necesita primeramente una decisión, yo decido amarme, yo decido amar, yo decido perdonar, yo decido ir a la fuente del amor y del perdón. Significa que quiero quitarle el control al enemigo y dárselo a Cristo, mientras Cristo no sea Señor nuestro, no vamos a poder perdonar, ni amar, hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida, sea que te hayas apartado de tu Señor o sea que todavía no le hayas entregado el señorío. JESUCRISTO ESTA AQUÍ Y EL QUIERE SANAR TUS HERIDAS, LA DECISIÓN ES TUYA, TU DECIDES.
¿COMO QUIERES SEGUIR VIVIENDO?
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28.
ANÉCDOTA:
Se cuenta una historia acerca de un viajero que recorría las selvas de la amazona con una guía. Llegaron a un río ancho y poco profundo, y lo cruzaron hasta el otro lado. Cuando el viajero salió del río, muchas sanguijuelas se habían prendido del torso y las piernas. Su primer instinto fue agarrarlas y quitárselas, pero el guía lo detuvo, advirtiéndole que si se arrancaba las sanguijuelas, estas dejarían pedazos finísimos bajo la piel que luego le producirían infecciones. La mejor manera de quitarse las sanguijuelas del cuerpo, aconsejó el guía, era bañarse en un bálsamo tibio por algunos minutos. El bálsamo penetraría en las sanguijuelas y estas se soltarían del cuerpo del hombre. Cuando otra persona nos ha herido en gran manera, no podemos arrancarnos la ofensa y esperar que se vaya toda amargura, rencor y sentimiento. El resentimiento aun se esconde bajo la superficie. La única manera de llegar a ser verdaderamente libre de la ofensa, y poder perdonar y amar a otros, es empaparse uno en el baño tranquilizador del perdón que Dios ofrece. Cuando uno por fin comprende la amplitud del amor de Dios en Jesucristo, el perdón a otros y a uno mismo fluye de modo natural.

me gusto mucho gracias por compartir estos temas
ResponderEliminarDios lo bendiga hermano, fue de mucha bendición para mi vida.
ResponderEliminar