"ESPERAR ES MEJOR QUE LAMENTAR".
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastés 3:1
Parece ser que la espera es una parte ineludible de la vida moderna. Esperar, hacer cola, encontrarnos retrasados por algún evento inesperado - éstas son cosas de todos los días, y a ninguno de nosotros nos agradan mucho.
Y aunque no nos gusta esperar; y sin embargo, hay una clase de espera que es esencial para nuestra salud espiritual. Si no aprendemos a esperar de esta forma, no podremos tener éxito real en la vida. No podremos alcanzar el nivel de vida espiritual que Dios desea para nosotros.
Es durante la espera que nuestro carácter va siendo transformado, nuestra voluntad fortalecida y nuestro amor incrementado. ¿Cuántas veces no hemos perdido oportunidades o hemos cometido errores por no haber sabido esperar el momento exacto para actuar o tomar decisiones?
Como seres humanos muchas veces somos impacientes y nos angustiamos, nos decepcionamos, nos enojamos y hasta nos deprimimos porque las circunstancias se presentan adversas a nuestros planes o aspiraciones y estos se retrasan o fracasan completamente.
Lo mismo sucede en algunas situaciones de nuestra vida que nos encontramos desesperados o preocupados y clamamos a Dios por ayuda y esperamos que Su respuesta sea inmediata y no comprendemos que el Señor tiene el tiempo perfecto para enviarnos la respuesta y que sus propósitos sean cumplidos en nuestra vida, El nunca llega tarde.
Dios tiene maravillosas promesas y bendiciones para nosotros sus hijos y el Espíritu Santo nos guía y nos ayuda a través de la Palabra y la oración para que aprendamos a conocer la voluntad de Dios en nuestras vidas, pedir de acuerdo a ella y a saber esperar el tiempo perfecto del Señor para su cumplimiento. Y es durante esta espera que nuestro carácter va siendo transformado, nuestra voluntad fortalecida y nuestro amor incrementado.
Romanos 5:3-5 “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”
Esperar en Dios no significa tener una actitud pasiva o conformista sino todo lo contrario. Esta espera debe estar siempre impregnada de positivismo, fe, comunión con Dios, leyendo y creyendo la Palabra y confesando la voluntad de nuestro Padre para nuestras vidas.
En el salmo 31:24 dice que “esforzaos todos nosotros los que esperamos en Jehová, tome aliento nuestro corazón”, significa que no debemos ceder a la impaciencia o al desánimo cuando somos atribulados, sino debemos creer en la misericordia del Señor para con quienes le temen y confían en Él.
¿Cómo esperamos en Dios?
Pacientemente, con fe, reposando en El, con alegría, en alabanza y adoración, en oración, meditando en su Palabra y haciendo su voluntad.
En Hebreos 10:36 dice “porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”
Salmo 40:1-5. “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová. Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira. Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros.
Pidamos entonces al Señor que nos enseñe a esperar confiadamente en El, que podamos ser pacientes y sabios para esperar y conocer el tiempo perfecto del cumplimiento de sus promesas, y que nuestra fe aumente y podamos ser agradables a Él.

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