HERIDAS DEL CORAZÓN:
Ningún ser humano puede vivir con amargura porque la amargura es veneno contra el alma y el perdón acarrea la sanidad de Dios en nuestra vida.
- Ninguna persona puede ser un mensajero de paz llevando amargura en su corazón.
- Un mensajero de paz, debe establecer la paz en su hogar, en su trabajo, en la iglesia, en cualquier lado donde se encuentre.
- La amargura, puede transformar completamente el carácter de una persona; habrá en él: Dureza, severidad, rencor y odio, y por lo tanto, no será posible que su rostro, su corazón, su alma, todo su ser, reflejen la paz de Jesucristo. En vez de ser un mensajero de paz, será un mensajero de la amargura.
- El veneno de la amargura se manifiesta al hablar ya que el tema de conversación seran las ofensas y las heridas sufridas.
- La amargura produce en la persona los deseos de venganza en contra de aquellos considerados como los causantes y responsables de la herida.
- La raíz de amargura se detecta, primeramente a través de lo que la persona dice y luego, en sus actitudes y acciones. Un espíritu amargo es difícil de tolerar, a menos que uno mismo lo posea.
¿CÓMO SE ORIGINA LA AMARGURA?
Según el diccionario, la palabra amargura significa: Aflicción, sinsabor, disgusto, pesadumbre, melancolía. Y se origina de la siguiente manera:
- Se recibe una ofensa y no se perdona.
- Al no perdonar, la ofensa se traduce en Ira.
- Posteriormente, la Ira se traduce en resentimiento.
- Y el resentimiento da lugar a la amargura.
- Sí la amargura no la eliminamos, le dará paso a la depresión.
De allí que la Biblia, como el manual de la vida, nos invita a perdonar cuando hemos recibido una ofensa.
En una ocasión, el apóstol Pedro, le preguntó a Jesús: ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta 70 veces siete (Mateo 18: 21-22) El apóstol San Pablo escribió en su epístola a los cristianos de Éfeso, lo siguiente: "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, calumnias y toda malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo" (Efesios 4:31-32)
En una ocasión, el apóstol Pedro, le preguntó a Jesús: ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aún hasta 70 veces siete (Mateo 18: 21-22) El apóstol San Pablo escribió en su epístola a los cristianos de Éfeso, lo siguiente: "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, calumnias y toda malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo" (Efesios 4:31-32)
De acuerdo con el mandato del apóstol, el vivir la vida cristiana no consiste en observar una lista de prohibiciones, sino en cultivar virtudes positivas, desechando las negativas
En el griego, la traducción más acertada para la palabra “sean “es: Sigan demostrando ser benignos o bondadosos. Misericordiosos, significa: De corazón tierno. Perdónense mutuamente: La única manera de perdonar es por medio del perdón Divino que nosotros mismos hemos recibido ya de Cristo.
RECUERDA, sí hemos recibido el perdón, también debemos darlo a los que nos ofenden.

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